Solcito,almuerzo al aire libre, familia, campo, un buen libro bajo un árbol...: la descripción de un día perfecto, como el sábado pasado cuando tube la dicha de volver a mi casita del campo,Manyshire ( bautizada así por mi hermana y yo, un día de aburriemiento en el que hicimos bandera, escudo y un tratado sellado con lacre): lamentablemente no se si se va a repetir nuevamente.
Es increible lo que hace el campo por las personas, me reconozco toda una Carmela.Me pueden sacar del campo, pero definitivamente no pueden sacar el campo de mí (aunque suene cliché, no podría ser más acertado).De vez encuando sale a la luz la Carmela que llevo dentro.
Echo de menos mi vida tranquila, lejos del mundanal ruido, rodeada del canto de los pajaritos ( y uno que otro treile gritón,aunque sus chillidos... nunca tan desagradables como las famosas micros)a los que maldecía yo cada mañana por despertarme tan temprano...¡que no daría yo por despertar con sus cantitos alegres!; cómo añoro esos días lluviosos y de viento furibundo, con truenos y relámpagos que caían en frente de mi nariz... aquí en la ciudad la lluvia no es igual, no se siente igual, es desagradable: en el campo, llueve a la antigua, de abajo para arriba, y la lluvia moja fresquita ( no sé si usía entiende lo que quiero decir); es tan rico escuchar las hojas de los árboles en el campo, moviéndose con el viento, las ramas cruijiendo y amenazando con caer; los grillitos en verano, son mejores que la Sinfónica de Londres y los Niñitos Cantores de Vienna juntos; y para qué decir el trigo, que lindo se vé cuando está a punto de la cosecha, como un mar de pelitos de oro que se mueve con el viento; las estrellas... ¡se me había olvidado que existían! tanta contaminación luminica por estos lares... en el campo, cuando una se tira sobre el pasto,en uno de esos chales reliquia que nos regaló a todos los del clan Prado el abuelito Belisario... parece que estubiera flotando en el mismísimo espacio, sobretodo cuando no hay luna, se vé todo tan clarito ( uno que otro ovni por ahí, aclaro, OVNI, no platillo volador ni nave con marcianitos embutidos dentro); los fantasmas emblemáticos de Manyshire, La Juana y Eberto, nuestras ánimas regalonas que tantos sustos nos hicieron pasar... podría escribir un libro entero sobre mi campito, Manyshire...